Cómo Observamos

Con la recopilación, análisis y difusión de información sobre seguridad, violencia y convivencia ciudadana que permita la definición de indicadores mediante convenios de cooperación interinstitucionales con los sectores involucrados.

Modelo de indicadores GMA-P

Para la construcción de la propuesta de indicadores base, INSYDE ha hecho uso de un marco de referencia ampliamente conocido y probado que aglutina a los distintos factores sujetos de medición en tres momentos diferentes pero intrínsecamente vinculados. El modelo en cuestión, resultado de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Cumbre de la Tierra) en 1992 y posteriormente adoptado por la OCDE, se le conoce como PSR por sus siglas en ingles y se basa en las siguientes interrelaciones: Actividades humanas que ejercen presión (P) sobre el ambiente: el estado (E) de los recursos de la naturaleza: y la manera en la que la sociedad responde (R) a tales transformaciones con políticas generales y sectoriales.

No obstante, para el tema de la violencia y la inseguridad, este modelo ha derivado en un esquema más particularizado que presenta la interrelación de las tres variables de la siguiente manera: Generación (G), refiriéndose a las actividades humanas de la sociedad en su conjunto y el individuo a diversos niveles, que ejercen presión manifiesta en aquellas condiciones que generan o mantienen los factores que dan origen a un tipo de violencia y/o a la delincuencia; Manifestación (M) , haciendo referencia a los factores anteriores que presionan y modifican -con su presencia o ausencia- la cantidad y calidad de los eventos en que se manifiesta la violencia y/o delincuencia; y Atención (A), refiriéndose a la respuesta que la sociedad en su conjunto (sector publico y privado) le da a tales eventos.

Adicionalmente, INSYDE ha propuesto agregar un eje complementario a los tres señalados previamente, por considerársele de naturaleza distinta pero de enorme relevancia para la labor y consecución de los objetivos que persigue el Observatorio. Dicho eje es el de Percepción (P), mismo que hace referencia a la medición del pulso o sensación de la población respecto a los distintos aspectos de la inseguridad y la violencia: Mientras que los tres sistemas de indicadores previos reflejan la cara objetiva del fenómeno, este busca recoger información acerca de la dimensión subjetiva del mismo, un aspecto nodal para la toma de decisiones por parte de las autoridades y de gran interés para el público en general. No podemos olvidar que el fenómeno de la inseguridad tiene fuertes raíces en la apreciación que el colectivo imaginario tiene acerca del mismo, por lo que medir como se siente la población en este respecto resulta fundamental.

Así pues, los indicadores de Generación (G), incluyen variables relativas a las características socioeconómicas, demográficas, socioculturales, psicosociales, etc. De la localidad. Como la señala Appiolaza, este tipo de indicadores dota de información para implementar políticas sociales en sectores excluidos, por lo que generalmente se utilizan a manera de contextualización, con la intención de poder cruzar variables específicas. Por su naturaleza y complejidad, la actualización de los datos no es frecuente.

Respecto al resto de los tipos de indicadores, los de manifestación (M) abarcan las variables que representan el lado visible del fenómeno, como la incidencia delictiva, mortalidad, servicios de emergencia, etc. Los de atención (A) comprenden el tipo de acciones y recursos que la administración pública ha ejercido para hacer frente al fenómeno, como las llamadas al servicio de emergencia o el número de expedientes administrativos para sancionar violaciones a los derechos humanos. En el caso de esta metodología, tanto los indicadores de Manifestación (M) como los Atención (A) surgen a partir de la información de la que ya disponen los actores involucrados en el Observatorio, por lo que se cuenta con especificaciones para su descripción y sistematización. Por su parte, los indicadores de Percepción (P) atienden al lado subjetivo del fenómeno (niveles de inseguridad, pandillerismo, adicciones en la localidad), por lo que generalmente su información proviene de encuestas desarrolladas para tal fin.